Durante toda el diplomado se fue acrecentando los lazos entre los participantes, se aprendían nuevos conceptos: incoterm, carta de crédito, agente aduanal. Una bola de cosas, pero lo más relevante era lo que teníamos que hacer para exportar y ahí comenzó una revolución. Todos los expositores nos daban sus impresiones, sus conocimientos del tema que les tocaba, pero invariablemente todos concluían: que la exportación no era la tabla de salvación de las empresas. Es un paso para crecer. Por lo tanto la empresa debe estar capacitada para los volúmenes de la producción que nos iban a demandar, debe estar capacitada administrativamente para atender esas nuevas demandas, debe estar capacitado en idiomas extranjeros, inglés de "cajón". De pronto, ya me quería salir. No es posible soy una "micro" como voy a lograr todo eso. Pero continúe y aprendía más. Participaba, preguntaba, hacía buenos amigos. Y oía decir a los expositores fortalezcan sus empresa, consoliden la empr...